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La Iglesia dedica el mes de noviembre a las santas almas del purgatorio. Anima a los fieles a ofrecer oraciones, indulgencias, obras de penitencia y/o limosnas por estas almas sufrientes que no pueden ayudarse a sí mismas. Una oración por los que sufren en el purgatorio es un buen punto de partida.

El Catecismo de la Iglesia Católica enseña:

«Todos los que mueren en gracia y amistad de Dios, pero todavía imperfectamente purificados, tienen en efecto asegurada su salvación eterna; pero después de la muerte, se someten a la purificación, a fin de alcanzar la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo.» (CIC 1030)

«Esta enseñanza se basa también en la práctica de la oración por los muertos, ya mencionada en la Sagrada Escritura: ‘Por eso Judas Macabeo] hizo expiación por los muertos, para que se libraran de su pecado’.» (CIC 1032)

«Desde el principio, la Iglesia honra la memoria de los difuntos y ofrece por ellos oraciones en sufragio, sobre todo el sacrificio eucarístico, para que, así purificados, alcancen la visión beatífica de Dios. La Iglesia encomienda también la limosna, las indulgencias y las obras de penitencia realizadas en favor de los difuntos:

«Ayudémoslos y conmemorémoslos. Si los hijos de Job fueron purificados por el sacrificio de su padre, ¿por qué vamos a dudar de que nuestras ofrendas por los muertos les aporten algún consuelo? No dudemos en ayudar a los que han muerto y en ofrecer nuestras oraciones por ellos». (CIC 1032)

Oración por los que sufren en el Purgatorio

Te adoro,

oh preciosísima Cruz,

que ha sido adornada con las tiernas,

delicadas y venerables Manos y Pies

de nuestro querido Señor Jesucristo,

e impregnada de su preciosa sangre.

Te adoro de nuevo,

oh Santa Cruz,

por amor a mi Señor y Dios,

Jesucristo.

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Traducción realizada con la versión gratuita del traductor www.deepl.com/

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